Creemos que hay un solo Dios, Creador de todas las cosas, que existe eternamente en tres personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Cada una de estas tres Personas posee la misma naturaleza divina y los mismos atributos y perfecciones de la Deidad. Dios es Espíritu, Único, Eterno y Soberano. Tiene personalidad definida y a través de su personalidad se comunica con su creación. Tiene atributos naturales (Omnipotencia, Omnipresencia, Omnisciencia, e Inmutabilidad) que revelan Su poder; y atributos morales (Santo, Justo, Amoroso, Perdonador, Proveedor, Pacificador, entre otros) que muestran Su carácter como Dios y su relación con el hombre, con quien se comunica a través de Su Palabra. Dt. 6:4; 1° Tim. 2:5; 1:17; 1° Cor. 8:6; Jn. 15:26; Mt. 28:19; 2° Cor. 13:14.
Creemos que el Espíritu Santo es verdadero Dios con el Padre y con el Hijo, tercera persona de la trinidad, consustancial y coeterno con Dios. Creemos en su personalidad y deidad que convence al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De una vez y para siempre regenera al que cree, lo integra al cuerpo de Cristo, es el sello de Dios para cada creyente, dándole seguridad de la herencia eterna y habita permanentemente en él; le da poder para la proclamación del Evangelio, la vida y el servicio. Guía al creyente a la Obediencia, Sumisión y Dependencia de Dios. Creemos que los dones espirituales le pertenecen al Espíritu Santo y que los reparte como Él quiere para el provecho y la edificación de los creyentes de acuerdo al plan de Dios establecido en las Escrituras. Jn. 16:13; Rom. 8:16; 12:6-8; 1° Cor. 12:4-11, 28-31; Ef. 4:11-12; Gál. 5:16-18; Gén. 1:2
Creemos en la existencia y personalidad de los seres angelicales: los ángeles no caídos y los caídos. Los ángeles no caídos están al servicio de los creyentes y sirven a Dios en el cumplimiento de sus propósitos. Los ángeles caídos, Satanás y sus demonios, se oponen a Dios. Fueron vencidos por Cristo en la cruz y tendrán su fin en el lago de fuego. Hebreos. 1:7, 14; Salmos 103:20; Ap. 12:9; Col. 2: 15; Mat. 25:41; Jud. 9 y 10.
Creemos que: El Sello del Espíritu Santo garantiza nuestra seguridad de la salvación, hasta que llegue la redención final (Efesios 1:13,14), ya que: “el Espíritu da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios” (Romanos 8:9)
Creemos que la iglesia es el cuerpo de Cristo, como expresión de aquel que lo llena todo por completo. Constituida en el conjunto de redimidos, unidos por el Espíritu Santo en un cuerpo que tiene su expresión visible en la iglesia local. La iglesia de Cristo inició en el día de Pentecostés y representa el propósito especial de Dios durante la presente edad, respecto a la predicación del evangelio en todo el mundo y la preservación de la comunión de los santos redimidos. Esperando la venida de su Señor, limpia y sin mancha. Cristo constituyó para la iglesia las ordenanzas del bautizo y la cena del Señor.
1Cor. 12:13; Ef. 1: 22- 23; Hechos 2:41; 11: 15-16; Mateo 28:18-20; 1ra Corintios 11:23-25; Mateo 24:14; Hechos 2: 46.
Creemos que el Señor Jesucristo vendrá por segunda vez de manera inminente, personal y corporal por su Iglesia a quien recibirá en las Nubes (Arrebatamiento. 1ra Tes. 4:16,17) Creemos que al final de la Gran Tribulación, el Señor Jesucristo vendrá en forma visible, personal y corporal a la tierra con sus santos y todo ojo le verá (Mateo 25:31)